Atlas de Salud Mental 2024 de la OMS: Una Mirada Global a los Desafíos y Avances de Nuestra Salud Mental
El Atlas de Salud Mental 2024 de la OMS nos ofrece una radiografía global tras la pandemia: avances en políticas y derechos, pero una preocupante subfinanciación y escasez de personal. En América Latina, las brechas son aún más profundas, recordándonos que la salud mental no se reduce a cifras: exige compromiso político, inversión y una mirada comunitaria que dignifique a las personas.
En "Subjetivamente, Psicología Clínica en Viña del Mar", nos dedicamos a explorar las profundidades de la salud mental, y hoy queremos compartirles un recurso fundamental que nos ofrece una radiografía global de este ámbito: el Atlas de Salud Mental 2024 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Qué es el Atlas de Salud Mental 2024 de la OMS?
El Atlas de Salud Mental de la OMS, cuya iniciativa se estableció en el año 2000, es una herramienta vital para evaluar y documentar los desafíos que enfrentamos en salud mental a nivel mundial. Esta es su séptima edición y, como las anteriores (2001, 2005, 2011, 2014, 2017 y 2020), proporciona una visión integral de la actividad y el desempeño de los sistemas de salud mental. Su propósito es rastrear el progreso, identificar brechas y guiar acciones hacia los objetivos del plan de acción integral de salud mental 2013–2030 de la OMS. Un aspecto crucial de esta edición es que es la primera que se realiza después de la pandemia de COVID-19. Esto significa que nos ofrece información valiosa sobre cómo los países han respondido a la interrupción de los servicios de salud mental y han mantenido los derechos humanos y la dignidad de las personas con condiciones de salud mental durante y después de la crisis sanitaria. Además, esta versión trae un enfoque renovado en áreas como el apoyo psicosocial en emergencias (MHPSS), la prestación de servicios digitales (telesalud mental) y la inclusión de personas con experiencia vivida en la formulación de políticas. El Atlas de 2024 subraya la importancia de la disponibilidad y transparencia de los datos. Para su elaboración, se contó con la contribución de 144 países, lo que representa el 74% de los Estados Miembros de la OMS, aunque esta tasa de participación fue menor que en ediciones anteriores. El Atlas es fundamental para empoderar a los tomadores de decisiones, informar las políticas y fomentar la rendición de cuentas.
Principales Resultados y Hallazgos del Atlas 2024
Los datos del Atlas de Salud Mental 2024 revelan un panorama complejo, con algunos avances notables pero también con persistentes desafíos:
1. Gobernanza y Políticas en Salud Mental:
- Ha habido un fortalecimiento en las políticas y la planificación en salud mental desde la pandemia de COVID-19.
- El 81% de los países encuestados informaron tener políticas o planes específicos de salud mental.
- La mayoría de los países (85%) consideran que sus políticas o planes cumplen con los instrumentos de derechos humanos, y el 72% cumple plenamente. Sin embargo, solo el 50% de los países cumple plenamente con los derechos humanos y tiene recursos adecuados para implementar sus políticas.
- Un 72% de los países tiene una ley específica de salud mental. No obstante, solo el 45% cumple plenamente con los instrumentos internacionales de derechos humanos en su legislación.
- Se observa un alto y creciente nivel de colaboración entre el gobierno y las organizaciones no gubernamentales (ONG), con un 79% de los países reportando una colaboración funcional.
- Hay un buen progreso en la implementación de políticas y planes basados en derechos, pero una modesta regresión en la legislación de salud mental.
2. Financiamiento y Fuerza Laboral en Salud Mental:
- Los recursos disponibles no han aumentado desde la última encuesta.
- Los presupuestos se mantienen en una mediana del 2% del gasto gubernamental en salud destinado a salud mental, una cifra que se mantiene desde 2017 y 2020.
- Existe una severa diferencia entre los países de ingresos bajos y altos en cuanto a los recursos de salud mental. El gasto mediano global es de US$ 2.69 per cápita, pero varía drásticamente desde menos de US$ 1 en países de bajos ingresos hasta US$ 65.89 en países de altos ingresos.
- La mayor parte del gasto (47%) todavía se destina a hospitales psiquiátricos, aunque esto representa una disminución de dos tercios en 2020, lo que podría indicar un movimiento lento hacia modelos de atención basados en la comunidad.
- La fuerza laboral en salud mental es a menudo insuficiente y está distribuida de manera inequitativa. La mediana global de trabajadores especializados es de 13.5 por cada 100.000 habitantes, pero esta cifra es muy baja en países de bajos y medianos-bajos ingresos (1.1–2.4) en comparación con los de altos ingresos (67.2).
- Las enfermeras de salud mental (43%) son la mayor proporción de la fuerza laboral especializada, seguidas por los psicólogos (22%) y los psiquiatras (16%).
- Existe una escasez crítica de trabajadores de salud mental especializados para niños y para salud mental en adolescentes, con una mediana global de solo 1.5 por cada 100.000 habitantes.
3. Servicios de Salud Mental:
- La reforma de los servicios avanza lentamente: menos del 10% de los países han completado la transición de modelos hospitalarios a atención comunitaria, y la mayoría (53%) sigue en las primeras etapas de transición.
- La integración de la salud mental en la atención primaria de salud está progresando, con un 74% de los países cumpliendo tres de los cinco criterios de integración funcional, pero solo el 12% cumple con los cinco.
- Los servicios de telesalud mental están disponibles y se utilizan en el 63% de los países, pero existen marcadas disparidades digitales, con solo un 21% de disponibilidad en países de bajos ingresos frente a un 82% en países de altos ingresos.
- Un 88% de los países informaron que las personas con condiciones de salud mental se benefician de apoyo social en cierta medida, pero solo el 59% de aquellos con condiciones severas lo reciben, con grandes diferencias según el nivel de ingresos del país.
- Hubo un gran aumento en la preparación en salud mental y apoyo psicosocial (MHPSS) para emergencias, con un 65% de los países reportando tener un sistema en 2024, comparado con el 45% en 2020.
- La cobertura de servicios para la psicosis se estima en un 40% a nivel global, con tasas más bajas en países de bajos ingresos (<10%) y más altas en países de ingresos medios-altos y altos (>50%).
4. Promoción de la Salud Mental y Prevención del Suicidio:
- El 63% de los países reportaron tener al menos dos programas funcionales de promoción y protección de la salud mental, siendo los más comunes los de desarrollo en la primera infancia (86%), prevención del suicidio (80%) y salud mental escolar (78%).
- Casi la mitad de los países (47%) tienen una estrategia, política o plan nacional de prevención del suicidio, lo que representa un ligero aumento desde 2020 (40%). Sin embargo, las disparidades por ingresos son llamativas, con solo un 6% en países de bajos ingresos frente a un 67% en países de altos ingresos.
Progreso hacia las Metas Globales:
A pesar de algunos avances, el Atlas de 2024 muestra que los países siguen significativamente desviados de cumplir las metas establecidas en el plan de acción integral de salud mental 2013–2030. Si bien hay un progreso significativo en la preparación para el MHPSS, un progreso modesto en las políticas de salud mental basadas en derechos, la integración de la salud mental en la atención primaria y la notificación de indicadores básicos, también se observa un ligero retroceso en la legislación de salud mental basada en derechos y en los programas funcionales de promoción y prevención. En definitiva, el Atlas de Salud Mental 2024 de la OMS nos invita a una reflexión profunda. Aunque la conciencia sobre la salud mental está creciendo, los compromisos políticos y financieros no han seguido el mismo ritmo. La subfinanciación, la escasez de personal y las brechas en los servicios persisten, especialmente en entornos de bajos recursos. Es un llamado urgente a la acción sostenida y a una mayor inversión para transformar nuestros sistemas de salud mental y asegurar la dignidad, la equidad y la inclusión para todos. Puedes descargar el Atlas de la Salud Mental aquí.

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