Salud Mental

Alzheimer y sueño. Un estudio identifica el papel de las células inmunitarias del cerebro

Una investigación en ratones muestra que la respuesta de la microglía a las placas de amiloide contribuye a la pérdida de sueño. Al reducir estas células, los animales recuperaron más de dos horas de descanso al día, sin que disminuyeran las placas.

Alzheimer y sueño. Un estudio identifica el papel de las células inmunitarias del cerebro

Las dificultades para dormir forman parte de la vida de muchas personas con Alzheimer. Sin embargo, todavía no se comprende por completo cómo los cambios asociados a esta enfermedad alteran el descanso. Una investigación publicada en junio de 2026 en Alzheimer’s & Dementia aporta una explicación que involucra a la microglía, las células inmunitarias que residen en el cerebro.

El equipo, encabezado por Nicholas J. Constantino y Shannon L. Macauley, de la Universidad de Kentucky, estudió ratones modificados genéticamente para desarrollar acumulación de beta-amiloide. Encontró que la respuesta de la microglía contribuía a la pérdida de sueño y que intervenir sobre estas células permitía recuperar parte del descanso, aunque las placas de amiloide siguieran presentes.

El resultado ayuda a comprender un mecanismo de la enfermedad. Su alcance, por ahora, corresponde a un modelo animal y no demuestra la eficacia de un tratamiento en personas.

La pérdida de sueño apareció con las primeras placas

Las placas de amiloide son depósitos de una proteína llamada beta-amiloide y constituyen una de las características biológicas del Alzheimer. Para investigar su relación con el descanso, los científicos compararon ratones con esta alteración y animales de control de distintas edades. Registraron su actividad cerebral y muscular para distinguir cuándo estaban despiertos y en qué fase del sueño se encontraban.

A los seis meses, cuando las placas ya eran detectables, los ratones del modelo experimental dormían entre una hora y media y dos horas menos de sueño no REM al día que los controles de la misma edad. El sueño no REM comprende varias etapas, entre ellas el sueño de ondas lentas. Por eso, la reducción observada no debe interpretarse como una pérdida exclusiva de sueño profundo.

A los dieciocho meses, los animales tenían una cantidad considerablemente mayor de placas, pero la pérdida de sueño no REM no había aumentado en la misma proporción. En este modelo, la alteración del descanso aparecía temprano y luego se mantenía, aunque la acumulación de amiloide continuara.

El envejecimiento produjo un patrón diferente. En los animales de control, la edad redujo principalmente el sueño REM. Esta diferencia permitió distinguir los cambios asociados al amiloide de los relacionados con envejecer, dentro de las condiciones del experimento.

La respuesta inmunitaria también afectó a las redes del sueño

La microglía participa en la vigilancia y el mantenimiento del tejido cerebral. Ante las placas de amiloide, estas células pueden aumentar y modificar su actividad. El estudio examinó cómo se distribuían esos cambios en el cerebro.

Los investigadores observaron que el aumento de microglía se extendía más allá de las zonas donde se acumulaban las placas. También aparecía en regiones y conexiones que participan en la regulación del sueño y la vigilia, como el tálamo y distintos tractos de sustancia blanca.

Los registros eléctricos mostraron, además, indicios de mayor excitabilidad y menor coordinación entre regiones de la corteza cerebral. Los autores plantean que la respuesta de la microglía puede alterar las redes necesarias para mantener un sueño estable.

Artículos en tu correo

Sin spam · Una vez por semana

La distribución de las células y los cambios eléctricos aportaban indicios. Para comprobar si la microglía contribuía a producir la pérdida de sueño, el equipo realizó una intervención experimental.

Los animales recuperaron sueño aunque las placas permanecieron

Durante catorce días, los investigadores administraron pexidartinib, una sustancia que inhibe una vía necesaria para la supervivencia de la microglía. La intervención redujo cerca del 87 % de estas células, según las mediciones utilizadas en el estudio.

Los ratones con acumulación de amiloide aumentaron su tiempo total de sueño en aproximadamente dos horas y veinte minutos diarios. La mejoría incluyó sueño no REM y REM, junto con cambios compatibles con un descanso más estable. La cantidad de placas no disminuyó.

En los animales de control, la intervención no produjo un aumento equivalente del sueño. Esto respalda la interpretación de que el efecto estaba relacionado con la respuesta de la microglía a la patología amiloide.

Después de retirar la sustancia y permitir que la microglía volviera a poblar el cerebro durante diez días, parte de la mejoría persistió. Los autores consideran que este resultado merece más investigación para comprender qué cambió en esas células o en los circuitos que regulan el descanso.

Qué permite afirmar este hallazgo

El estudio aporta evidencia experimental de que la microglía contribuye a la pérdida de sueño asociada al amiloide en estos ratones. También muestra que parte de esa alteración puede modificarse sin reducir las placas.

Trasladar el resultado a las personas requiere resolver varias preguntas. Los experimentos se realizaron en ratones hembra de un modelo que reproduce la acumulación de amiloide, pero no toda la complejidad del Alzheimer humano. Tampoco demostraron que recuperar sueño mediante esta intervención prevenga el deterioro de la memoria o detenga la enfermedad. Los autores reconocen, además, que otras células cerebrales podrían participar en la mejoría observada.

La posibilidad de estudiar el sueño y la actividad eléctrica cerebral como indicadores tempranos resulta de interés para futuras investigaciones. Sin embargo, este trabajo no valida una prueba para diagnosticar Alzheimer a partir de dificultades para dormir.

Su aporte es más específico. Ayuda a explicar cómo una respuesta inmunitaria cerebral puede intervenir en el descanso y propone una vía para estudiar tratamientos futuros. Para quien presenta problemas de sueño, el hallazgo tampoco permite atribuirlos por sí solos al Alzheimer ni justifica utilizar la sustancia del experimento.

Fuente

Constantino, N. J., Irmen, R. E., Lanning, M. J. y colaboradores. (2026). Early microglial response to amyloid plaques drives sleep loss in Alzheimer’s disease. Alzheimer’s & Dementia, 22, e71579. Consultar el estudio original.

Si las dificultades para dormir están afectando tu ánimo o tu vida cotidiana, puedes agendar una evaluación psicológica en Subjetivamente, centro de psicología clínica en Viña del Mar, con atención presencial y online para todo Chile.

¿Esto te resuena?

Nuestras psicólogas
pueden acompañarte

Primera sesión de evaluación. Atención presencial en Viña del Mar y online para todo Chile.

Comunidad

Salud mental
en tu correo

Artículos escritos por nuestro equipo clínico. Recursos para tu bienestar. Sin spam — solo lo que vale la pena leer.

Sin spam. Puedes darte de baja cuando quieras.