De qué hablamos cuando decimos salud mental
Si la salud es completo bienestar y la salud mental un equilibrio sostenido, entonces casi nadie la ha tenido nunca. Este ensayo desarma las dos definiciones, la del diccionario y la de la OMS, y propone otra: que asumir la propia incompletitud es lo más sano que hay, y que lo que queda por hacer no es alcanzar un estado sino amar, trabajar y ser capaz de pasar a otra cosa.
En este artículo
- Por qué definir la salud como completo bienestar deja fuera a casi todo el mundo
- Qué problema tiene la idea de equilibrio cuando se la entiende como neutralidad constante
- Por qué Freud nunca habló de salud mental y a qué podríamos aspirar en su lugar
- Qué significa que una sociedad saludable sea, según Winnicott, levemente depresiva
- Dónde están los remedios cuando se los busca más lejos que en los medicamentos
Por Ps. Bárbara Calvo
Publicado en 2026
En esta página
¿Qué se dice de la salud mental?
Qué concepto más ambiguo y manoseado en esta época que la "salud mental", sin duda es importante para pensarnos más allá de las categorías económicas, sociales, políticas o fisiológicas, porque obvio; no somos solo dinero, leyes o un conjunto de órganos.
Al desglosar la palabra para intentar entender de qué se trata este famoso término, encuentro que la salud aparece asociada al "completo bienestar", pero tengo la impresión de que podemos ser sanos sin estar completamente bien e incluso que es necesario aprender a no estar completamente bien para estar sanos mentalmente; asumir la incompletitud de uno mismo es precisamente lo más saludable a mi parecer. Mientras que por el lado de lo "mental", no puedo dejar de asociarlo al cerebro y no me gusta, creo que se trata de algo mucho más complejo que un órgano, me opongo a que todos nuestros malestares existenciales se reduzcan al cerebro, sus sinapsis y hormonas. Pero, menos mal, encontré que la palabra está asociada al pensamiento, al intelecto, a las capacidades cognitivas y emocionales.
Al unir salud y mental me encuentro con que la OMS describe salud mental como equilibrio emocional, psicológico y la capacidad de gestionar el estrés de la vida diaria. No obstante, la idea del equilibrio como una neutralidad constante siempre me ha causado cierto resquemor, porque si ese es el caso, no creo nunca haber visto a otros con salud mental y yo misma nunca lo he tenido. Además, parece generar un comportamiento altamente defensivo incapaz de ver sus propias faltas y hacer algo con ellas, lo que concluye en terminar atacándonos unos contra otros para poder ver a quién se le echa la culpa de todo lo que no anda de manera ideal o completa y sin fallas. De todas maneras si me hacen elegir el completo bienestar y el equilibrio, creo que me acercaría más a esta última.
Mi intento de compartirles: ¿qué es para mí la salud mental?
Lejos de estas definiciones mi corazón psicoanalítico por un lado, y atado a la filosofía por el otro, encuentra en el amor, el trabajo, la idea de la espiritualidad, la resignación y el movimiento lo que puedo entender como salud mental. Me resisto fehacientemente a hacer de la existencia, sus dolores, pausas, finales, contratiempos y malestares, un tema de salubridad medible y contable que nos exige vernos a nosotros mismos y a otros como seres completos.
Freud nunca habló de salud mental, pues para él nadie se sana de su padecer estructural, psicosis, perversión o neurosis. No obstante, a lo que podríamos aspirar los seres humanos es amar y trabajar, a mi ver; estar en relación con un otro que nos pueda atraer, transformar y contagiar un estado de alegría. Y con alegría no me refiero a estos discursos sobre las emociones y la felicidad —que me parece un intento más y en vano por cierto, de ser seres completos—. Me refiero con alegría a aquello definido por Anne Dufourmantelle en En caso de amor:
No reductible al placer ni a la voluptuosidad, la alegría se encuentra al mismo nivel que el miedo a la muerte, bastante más que una emoción: una experiencia existencial. (p. 88)
Lo curioso de ello es que su alegría, amor y propósito de vida, precisamente llevó a la autora a la muerte en el intento de salvar a algunas personas que se estaban ahogando (en sentido literal). Pero creo que la salud mental no está exenta de incluir precisamente la mortalidad.
Lo sano es dejar de posponer, de pensar que la vida ocurriría más adelante, cuando termine de trabajar, o cuando los hijos se sustenten por sí mismos, cuando termine esta carrera, cuando termine con mi pareja o cuando esta enfermedad pase. Pues en esa espera, en ese soportar, evitar pensar o ignorar el presente se nos va la vida.
Disculparán mi insistencia en esta autora, pero mi encuentro con ella —con su escritura— me atrae y transforma, por lo que no puedo dejar de compartirles —en mi amor hacia los otros— cómo intenta darle respuesta al objetivo de la vida, que no puede no incluir a los otros y los síntomas que cada cual podría padecer:
A la pregunta ¿cuál es el objetivo de la vida?, Séneca contesta: el hambre, el sueño, el deseo, he aquí el círculo que nos arrastra. Vivimos a menudo lejos de nosotros mismos, extenuados, atormentados, ausentes de nosotros mismos. "Todos los hombres transmiten su angustia como una epidemia", señala Epicuro. La angustia llega cuando el sujeto no quiere saber de qué sufre. Una sorda culpabilidad se insinúa hasta despojarlo de todo deseo. ¿La alegría puede liberarnos de la angustia? No siempre… A veces es doloroso liberarse de los obstáculos. Renunciar al síntoma es exponerse a la vida desnuda. (p. 89)
Remedios a tono de una salud mental que compete a los que fallamos
Para este último apartado me tomaré de una entrevista que se le realiza a Constanza Michelson respecto a la salud mental, ella habla de algo así como los antídotos, me parece que si hablamos en términos de salud, debemos ir a buscar los remedios más lejos que solo los medicamentos, con el mismo detalle de que tiene que aplicarse en justas dosis para no ser dañino.
De la entrevista que les menciono me queda que la salud mental no es una tarea individual, sino que aparece precisamente por estar con otros en las maneras en que cada uno de nosotros, singularmente, podamos hacerlo. Con esto quiero decir que algunos nos acercamos directamente y otros necesitan ciertas distancias para estar con otros sin que duela. Pienso que al leer a otros, al trabajar, bailar, escuchar la música que alguien compuso, ver diversas creaciones, en la política o incluso hacer algo con nuestras diferencias y conflictos, en estos espacios encontramos nuestros remedios.
Estar con otros no es para nada sencillo, y exponerse a la vida desnuda tampoco lo es, para ello necesitamos soportar hacer duelos y que seremos expuestos al desengaño, sin que por ello corramos a pedir explicaciones o echarle la culpa al otro porque no resultó o porque hizo algo que yo no esperaba ni quería. De ahí que en la entrevista Constanza menciona a Winnicott y su noción de que una sociedad saludable es levemente depresiva. Marco: levemente, porque todo en su medida.
Ella menciona que la política debería ser terapéutica, desinflamar el resentimiento, el miedo, el daño y el trauma. No se trata de sacar los trapos sucios del otro, sino ver la propia fractura y realizar proyectos que generen sentidos comunes, encuentro.
Otro punto que rescato de esa entrevista y bueno del psicoanálisis es la promoción de lo singular por sobre la homogeneización y estandarización del sufrimiento. Lo singular no se trata de individuos aislados, sino de tomarnos nuestros espacios para darle espacios a nuestros pensamientos, pensar por uno mismo, para decidir en base a lo que a mí me parece, que pueda tomar decisiones autónomas le escuché decir a una terapeuta ocupacional con la que me reuní hace unos pocos días por un caso en común. En estos momentos hay una integración de lo bueno y lo malo, de un sí y un no, respetar la ambivalencia para reconocer y poder hacer algo con nuestros errores y con los de los demás, sin querer salir arrancando al aislamiento.
Y el último punto que rescato es sobre el movimiento, ser capaz de pasar a otra cosa decía Jean Allouch, también pienso en lo que escribió una colega —Fernanda— en un artículo anterior donde indicaba la importancia de pensar un tiempo más allá del actual cuando uno está sufriendo, en que un futuro puede ser distinto. Y termino con lo que Constanza indicó respecto al movimiento: como el amor, la cosa no basta con que ayer me dijiste que me querías, hay que actualizarlo todo el tiempo; la sociedad es un acto de amor, aprender a estar juntos a pesar de saber que no somos perfectos.
Fuentes
- Dufourmantelle, A. En caso de amor. Psicopatología de la vida amorosa. Lumen, 2025.
- Allouch, J. Letra por letra. Transcribir, traducir, transliterar. Ediciones Literales / EPEELE, 2009.
- Michelson, C. Entrevista en Sana mente, 2022. Disponible en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=q36xKy8NKuE
- Organización Mundial de la Salud, 2022.
Agendar sesión →